Nueva ordenanza contra el ruído obliga a instalar campanas de cartón piedra

La media se ha tomado en última instancia, a la desesperada, por el Consistorio de la ciudad, cuando los mismos concejales y funcionaros municipales se estaban quedando sordos como tapias de uralita y cuando la mitad del casco histórico sevillano le salía chorros de sangre de los oídos día sí y noche también.

Fue ayer cuando el alcalde, Juan Espadas Láser, llamó al pregonero de la trompetilla de toda la vida, que con carácter de urgencia, mandaba descolgar todas las campanas insufribles del centro ciudad para sustituirlas por sus gemelas de corcho. Se ha elegido el corcho, mejor que el poliespán o el cartón piedra, porque es un materia más de aquí, que recuerda a los belenes de toda al vida.

El acero y el bronce de las campanas defenestradas se fundirá y se usará para construir una estatua colosal de Susana Díaz, de la Macarena o de cualquiera de esas señoras que tanto bien hacen por nuestra mariana villa de Sevilla. Por descontado que la altura del futuro coloso metálico tendrá la altura de la Giralda, echará fuego por la boca a quien la mire mal y permitirá hacerle escaladas para hacerle besamanos.

El cabildo catedral dice que “se empieza por las campanas de corcho y se acaban desmontando los crucifijos, las capillas y sustituyéndolas por mezquitas! Pero vamos, que siempre nos quedará la Semana Santa…”

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies