El Ayuntamiento obligado a sustituir los patos del parque por pingüinos de Pichardo

La ola de frío siberiano que asola nuestro paraíso sureño de toda la vida, hace estragos entre la avifauna local. Los gráciles patos, que redecoraban la precaria vida de la sevillanía media, han amanecido tiesos, congelados como sepias del Día. Estos palmípedos no se esperaban que el aliento glaciar de Thor llegara hasta nuestra ciudad, por lo que ahora mismo nos informan de que ya forman paté de la historia.

El Ayuntamiento, improvisando en una especie de Operación Relámpago (seco), ha habilitado una serie de señores disfrazados de pingüinos por la Isleta de los Pájaros, que se dedican a hacer cucamonas y tonterías varias a los intrépidos visitantes que se atreven a salir de sus casas para ir a morir de frío en el parque de María Luisa.

Los disfraces han sido comprados directamente por la concejala de medio ambiente, Chelo de Yelo, en galerías Pichardo,  la afamada tienda de la guasa perpetua, en la que todo sevillano que se precie debió comprar su primera bombita de peste.

Se tiene noticia de que los pingüinos picharderos que se reparten por el parque, entre morisqueta y cucamona, ya han birlado más de una cartera a más de un visitante entumecido y seducido a algún que otro pavor real (uh!). Asimismo, la cínica García Morato ya ha atendido a alguna de estas pseudoaves con síntomas de empacho jartible de barquillos caducados y arvejones del pleistoceno una mijita rancios.

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