sábado, febrero 24, 2024
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Los pisos turísticos también invaden el belén de Cajasol

Pisitos de AIRBNB hasta en el castillo de Herodes, Booking en el molino de paja, Starbucks en la taberna de cartón… Anteayer, el alcalde Oseluí Sanz cambiaba el PGOU para hacer posible la magia del pelotasso en nuestros belenes y ya no hay edificio o casucha que pueda salvarse en nuestros portales de Belén de la «guirificación» rampante. Y cómo no, el primer Belén en aplicar la novedosa norma ha sido el del banco, el de Cajasol.

«La barricada rancia no puede hacer nada contra ello. Nos vemos abocados a sucumbir ante al avalancha de turistas que se vienen a vivir entre nuestras entrañables figuritas, nuestros caminos de pan rallado, nuestro musgo de Pichardo, nuestro corcho milenario. Esos reyes en Cabify…» Rezaba Navarro Antolín esta mañana en el Diariosevilla, indignado con la nueva plaga.

Lavanderas, pastores y labriegos hace un mes que dejaron sus duras labores y se dedican a «adorar falsos dioses y perseguir pobres caganers borrachos con los pantalones bajaos.» Señala un asombrado, Joaquinus Manquepierdis,  legionario de la Baética buena, destinado en el Belén de Cajasol.

Los turistas-muñecos de los belenes provienen en su mayoría del país de Playmóvil, aunque se ha visto además al famoso enano con el que se casaron «salerito, pa jartarse de reí», al duende del flamenquito, a «los marditos roedore» (Tom y Jerry) o a Thyrion Lannister huyendo de los paparazzis en camello de plástico. Sin éxito.

 

 



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