El espíritu de la Duquesa de Alba se aparece en Marinaleda

Pasaban pocos minutos de la hora del Ángelus cuando el fantasma de la Duquesa de Alba reaparecía en público por primera vez después de muerta. Y lo hacía en la última finca ocupada por el Sindicato de Obreros del Campo cerca de la localidad de Marinaleda. Los allí presentes se llevaron un tremendo susto, ya que Cayetana de Alba, dijo que había venido a cobrarse unas deudas que tenía pendientes con ellos. Antes estas amenazadoras palabras, los sindicalistas trataron de escapar, pero la duquesa, muy bien asesorada por la difunta Pitita Ridruejo, utilizó sus nuevos poderes de telequinesia asistida para dejarlos a todos paralizados y patidifusos. Seguidamente, la duquesa cogió un botellín fresquito de una de las neveras libertarias, para aclararse la garganta y se dirigió a ellos con voz astifina: “¿Pero qué os he hecho yo  para que me tengáis tanta inquina?”. En ese momento, el alcalde, Sánchez Gordillo, que en cuanto ve un aristócrata se le enciende la sotabarba, no pudo evitar soltarle el mitin.

Le dijo a la duquesa que aunque fuera un fantasma, era el fantasma de una terrateniente que ha acumulado hectáreas con el sólo propósito de acumular dinero y subvenciones de la Unión Europea que le vendrían mucho mejor a las familias de campesinos andaluces que llevan toda la vida queriendo trabajar el campo y no les dejan. La duquesa les comentó que esos temas los suele llevar su hijo Cayetano y que aunque es un poco tontín, en verdad tiene buen corazón. También dijo que no sabía que en Andalucía había tantos pobres porque ella cuando venía a Andalucía, el camino que va de Santa Justa al Palacio de Dueñas lo hacía en coche con ventanas tintadas que no dejaban ver mucho, y que cuando salía a dar una vuelta en la feria de Abril sólo veía a gente contenta saludándola mientras comía jamón y bebía rebujito.

Así pues, Cayetana antes de despedirse y para quedar bien se comprometió a interceder desde el más allá para que los andaluces de campo tengan mejor futuro y no vuelvan a pasar penurias como las llevan soportando desde hace 500 años, aunque puntualizó que una reforma agraria lo veía más complicado, sobretodo porque viniendo como vienen ahora todas las frutas y hortalizas de Marruecos, pues no tiene mucho sentido que los campesinos de la Sierra Sur de Sevilla se pongan a cultivar.

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