Arrestan al “tío der tambó” tras toda una vida dando por saco

Tenía que ocurrir. Tarde o temprano la Interpol de las Marismas tenía que asumir su deber con el orden divino y terminar arrestando al escurridizo “tío del tambor”. El momento de la detención se produjo anoche mismo, cuando el furtivo percusionista marismeño se dirigía, con las manos ensangrentadas de tanto dar la vara, a su guarida de cristal, dentro de una botella gigante de mollate de Umbrete. El insufrible “tío der tambó”esultó ser primo hermano de Zamorate, el inreóble hombre-botella.

Toda la noche, todas las romerías, toda una vida desde la década de los 70, dando por saco con la misma canción. Flautita y tamboril jartible donde los haya, representaba ya el espíritu del insomnio rociero.

Lemas como “las noches del Rocío no se han hecho pa dormí” definen la trayectoria de este sujeto, que nadie veía pero que todo el mundo escuchaba. Tanto es así que los rocieros de carné padecen todo por regla general el “síndrome del tamborilero in the chorla” o lo que es lo mismo: la sensación de tener al “tío der tambó” enquistado en el cerebelo durante todo el año.

Esta enfermedad, al parecer, no tiene cura y todos los años hace perder al SAS millones de euros en visitas al otorrino, que al final acaba derivándote a la ermita a ponerle velas a la Blanca Paloma, a ver si la señora se deja caer.

 

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