Blanco Cerrillo instala un robot para servir el adobo

Blanco Cerrillo, siguiendo la estela de otro conocido bar de la Cuesta del Rosario, ha adquirido para su establecimiento del centro de la ciudad un robot para atender a su clientela, aunque este no va a servir cerveza, sino cartuchos con su famosísimo adobo y pescaíto frito.

“Queremos dar el mejor servicio a nuestros clientes, cumpliendo en todo momento con las garantías sanitarias que el momento requiere, por lo que hemos pensado que con el robot se minimiza el riesgo de contagio”, nos comenta el gerente. “El pescaíto frito es muy aceitoso, y con la adquisición de esta máquina conseguimos que los cartuchos lleguen casi sin manchas a los comensales”, añade.

El robot, además de ser capaz de hacer cartuchos de papel de estraza, rellenarlos con la cantidad exacta de producto según la comanda y servirlo lo más higiénicamente posible al público, incorpora un sistema de ventiladores integrados, capaces de llevar el aroma del adobo hasta la calle Sierpes, o incluso la calle Cuna, si el viento es favorable, con lo que esperan aumentar las ventas en estos tiempos difíciles.



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